¿Qué tan normal es lo normal?

 

Es un día normal en Ciudad de Panamá, así que al igual que todos los días salgo para asistir a la universidad. Hoy es un día muy caluroso así que decido utilizar ropa algo cómoda pues me toca caminar tres cuadras antes de poder tomar el metro y de ahí, dos cuadras más hasta la universidad. Y así, me cuelgo mis audifonos y subo el volumen al máximo para evitar oir los “oye mami tas rica” del hombre que atiende el puesto de verduras de la esquina. Llego a la estación del metro, está llenisimo y mientras espero que llegué  veo que el tipo con el que me tropecé en las escaleras está muy cerca de mí. Uff que fastidio, no hay mucho espacio en el tren y ahora esta casi encima de mi. Es desagradable sentir su respiración tan cerca y no entiendo ¿porque se mueve tanto? No se da cuenta que cada vez que lo hace me roza. Ahh, por fin he llegado a la facultad, ya sólo me queda ignorar los “fiu fiu” del vigilante en la entrada y el “pasillito” que hacen algunos de mis compañeros de facultad cuando camino hacia el salón mientras dicen: “ uuhhmmm, quisiera ser el sol para darte todo el día”…bueno ese fue el de la semana pasada, hoy mis audífonos me aíslan de esas cosas. ¡Qué bien, he llegado! No más impertinencias, hasta que me toque regresar a casa… Si, hoy ha sido muy normal.

Leyendo esto, una gran parte de las adolescentes y mujeres que viven en Ciudad de Panamá podría verse identificada con alguna de las situaciones descritas e incluso, algunas podrían decir que se identifican con todas. Lo que acaban de leer se llama acoso callejero y se caracteriza por una intrusión no solicitada de un desconocido hacia otra persona debido a su género o apariencia física, en espacios públicos de una forma irrespetuosa y/o denigrante.

Lo más preocupante de esta conducta es que lo vemos como algo normal cuando en realidad es todo lo contrario. Para muestra, un botón: recuerdan los comentariosnegativos (que tal vez hiciste tú mismo (a)) sobre la llamada “ley antipiropos”? Sí, dentro de nuestra cultura se toma como normal que los hombres piropeen a una chica en la calle… créanme, hay una diferencia del tamaño del Océano Pacífico entre un piropo y el acoso callejero.  Así que para poder combatir conductas como esta, hay que saber primero a que nos enfrentamos… así que si quieres saber más, has llegado al lugar indicado.

 ¡NO AL ACOSO CALLEJERO!

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